LADRONES DE LA JORNADA LABORAL

29 OCT 2018

En una jornada laboral estándar se dispone de aproximadamente 28.800 segundos para completar las tareas. Deberían ser suficientes, si no fuera porque alrededor pululan una serie de elementos perturbadores (empezando por el propio trabajador) que están empeñados en escatimarle buena parte de ese tesoro. Son ladrones de tiempo, personas, hábitos y distracciones que le hacen perder el foco y rompen su concentración, reduciendo, a veces dramáticamente, su rendimiento.

Un estudio realizado por OBS Business School asegura que el 55% de la jornada laboral se dedica a tareas improductivas para la organización; “La pérdida de tiempo durante las horas de trabajo se produce, sobre todo, por dos motivos: las distracciones y el exceso de actividades que no son clave para el desempeño”.

La falta de planificación, la excesiva atención al detalle, los desplazamientos o demasiadas reuniones innecesarias. Las conversaciones triviales con los compañeros son otra peligrosa fuente de distracción.

CONSEJOS:

  • Está científicamente demostrado que entre las ocho y las doce de la mañana se es más productivo, por lo que las tareas que requieran concentración, creatividad y gestión de dificultades es mejor realizarlas en esa franja horaria.
  • Márquese horarios de llamadas, no responda a mensajes en los momentos en los que esté realizando otras tareas.
  • Trabaje conscientemente el hábito de la planificación y la concentración. Los mensajes orales y escritos, si breves, dos veces buenos; es fundamental acostumbrar al equipo a ir al grano en temas de trabajo. (Alfonso Merino).
  • El líder debe predicar con el ejemplo, marcar pautas de comportamiento. Si el jefe es el primero que llega 15 minutos tarde a una reunión, no puede esperar después que sus colaboradores sean puntuales.

Muchos profesionales viven prácticamente esclavizados por su teléfono móvil. El característico bip de un mensaje entrante de Whatsapp o de una notificación de Twitter actúa como un resorte para el cerebro, de tal manera que resulta casi imposible no abandonar lo que se esté haciendo para atenderlo. “Hay que ponerle límites al uso del móvil, aprender a usarlo. Porque, de lo contrario, es él el que acaba usándote a ti”.

Paradójicamente, los sistemas telemáticos que tanto agilizan la comunicación entre empleados muchas veces se convierten en un pozo sin fondo de improductividad, ya que se hace un uso excesivo e incorrecto del correo electrónico. “Copiamos a personas que, en realidad, no son necesarias para tratar ese tema.

 “Nuestro tiempo es limitado. Por eso deberíamos otorgarle un valor extraordinario; solo así nos mentalizaremos de lo importante que es gestionarlo de la mejor manera posible”, “Eliminar aquello que no aporta valor a nuestra vida. Hacernos la reflexión: ¿de verdad es necesaria esa reunión?, ¿es imprescindible acudir a ese evento? Y si nos ponemos profundos, ¿debería perder mi tiempo en pensamientos negativos sobre el futuro y el pasado? ¡Eso sí que es inútil para nuestra vida y uno de los mayores ladrones de tiempo que existen!”